Interruptores ABB
La elección del sistema de protección de una instalación eléctrica es fundamental, tanto para garantizar un correcto desempeño económico y funcional de toda la instalación como para minimizar los problemas causados por las condiciones anómalas del servicio o por los propios fallos.
En el marco de este análisis, la coordinación entre los diferentes dispositivos destinados a la protección de zonas y componentes específicos debe:
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Garantizar en todos los casos la seguridad de la instalación y de las personas;
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Identificar y aislar rápidamente la zona donde ha ocurrido el problema para no cortar inútilmente el suministro a las zonas no afectadas;
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Reducir los efectos del fallo (caída de tensión, pérdida de estabilidad en las máquinas rotativas) en las partes indemnes de la instalación;
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Reducir el esfuerzo de los componentes y los daños en la zona afectada;
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Garantizar la continuidad del servicio con una buena calidad de la tensión de alimentación;
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Garantizar un adecuado soporte en caso de mal funcionamiento de la protección encargada del disparo de apertura;
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Proveer al personal de mantenimiento y al sistema de gestión la información necesaria para restablecer el servicio en el menor tiempo posible y con la mínima perturbación en el resto de la red;
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Alcanzar un buen equilibrio entre fiabilidad, simplicidad y economía.
Más en detalle, un buen sistema de protección debe tener la capacidad de:
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Detectar qué ha ocurrido y dónde, y distinguir entre situaciones anómalas pero tolerables y verdaderos fallos en la propia zona de influencia, con el fin de evitar desconexiones inoportunas que paralicen injustificadamente una parte indemne de la instalación;
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Actuar lo más rápido posible para limitar los daños (destrucción, envejecimiento acelerado) y asegurar la continuidad y estabilidad de la alimentación.
Las soluciones surgen del equilibrio entre estas dos exigencias contrapuestas identificación precisa del fallo y rápida actuación y se proyectan en función del requisito más urgente.
Por ejemplo, si se considera más importante evitar desconexiones inoportunas, en general es preferible un sistema de protección indirecto basado en enclavamientos y transmisión de datos entre diversos dispositivos que miden localmente las magnitudes eléctricas, mientras que la velocidad y la limitación de los efectos destructivos del cortocircuito requieren sistemas de acción directa con relés de protección directamente integrados en los dispositivos. Para la distribución primaria y secundaria en redes de baja tensión, normalmente se elige la segunda solución.